26.12.13

Un beso desde 2013

Hola, parece raro pero soy yo, sí, tú sabes quien soy. ¿Te acuerdas de mí? Han pasado algunos años y tal vez hayas olvidado aquella chica que te escribía aún sin conocerte. No creo que me hayas olvidado porque hasta ahora no has olvidado a las anteriores. Recuerdas aquella que tenía miedo de pedir permiso para ir a hacer pipi y también a la que adoraba el puré de verduras del cole pero en casa no quería ni probarlo. A esa que decía ser más mayor por comer lentejas y a la que cuando de verdad fue mayor no le hacían ya tanta gracia. Te acordarás, imagino, de aquella que creía que después del instituto nunca más estudiaría cosas que no le gustaban y seguramente hoy te reirás de la que creía lo mismo unos años más tarde, al acabar aquella carrera que tenía que haber sido increíble y fue un poco deprimente. Es probable que no recuerdes esto porque tiendes a acordarte siempre de las cosas buenas y eso es una cosa que me gusta de ti, espero que sigas así y recuerdes con especial cariño aquellos momentos en la cafetería, en la escalera tomando café e incluso en aquellos ordenadores donde la africana te reñía siempre. No cambiabas, siempre era lo mismo... Pero la verdad es que tampoco te importaba demasiado. Disfrutabas con ciertos trabajos aunque fuesen eternos simplemente por la compañía y con otros, conseguías sacarlos adelante precisamente por la compañía, ya que si no, habrían sido demasiado deprimentes. ¿Te acuerdas aún de todo lo que tenías que preguntar para enterarte de qué cosas había que hacer y para cuando? Seguro que no te acuerdas de que te disfrazaste de más cosas en poco más de un mes de lo que te habías disfrazado antes y supongo que notarías el cambio desde el primer día hasta el último. Se puede decir que creciste pero... ¿Tanto? Ahora lo verás diferente, me imagino. Te escribo para recordarte todo esto, porque no quiero que olvides ninguna de esas personas que te acompañaron en cada paso, en cada agobio y también en cada sonrisa. Aquellas que llegaron nuevas y las que estuvieron contigo desde que tienes memoria. Sé que te acuerdas de todo y supongo que sonreirás al recordarlo. Al dejarlo atrás te dio bastante más pena de la que imaginabas cuando pensabas en el momento de acabar y, sin embargo, fue más fácil de lo esperado. Cuántas cosas. Sólo tú sabes qué ha pasado después. Ahora creerás que yo no sé nada y que todo esto que cuento no es nada para lo que está por llegar, verdad? Supongo que tienes razón. Espero que hayas hecho todo lo que te has ido proponiendo. Esta es la parte más difícil. Sólo tú y yo sabremos si lo has conseguido. Bueno, sé que te habrás ido. No sé cuándo habrás vuelto ni tampoco cuanto tiempo te habrás quedado. ¿Te ha gustado? ¿Ha merecido la pena? Seguramente sí. Espero que hayas mejorado en tu nivel de inglés lo suficiente y también que hayas decidido aprender un poco de guitarra. No te defraudes si no has conseguido eso porque sé que no tienes demasiado ritmo y bueno, es complicado... Aunque no lo creas, esto te pasa desde hace muchos años. Espero que hayas viajado mucho y hayas amortizado la tienda de camping, espero que aún sigáis planeando viajes con la misma ilusión y que hayáis viajado tanto como te he prometido. Espero que hayas cuidado mucho a tu sobrino y que tengas alguno más. Supongo que estarás pensando en tener uno tú, ¿o todavía no? No hay prisas aunque seguro que te están diciendo que quieren algún primo... 

En fin, espero que seas feliz, al menos tanto como lo eres ahora, pero con muchos sueños cumplidos a la espalda. ¿Cómo están todos? ¿Se acuerdan de mi? ¿Te notan diferente? ¿Y tú, los ves diferentes a ellos? Seremos más de los que somos ahora, eso seguro, espero que los nuevos te quieran mucho, y los de siempre te sigan queriendo igual.

Un beso desde 2013! 

1.6.13

Guardaré todas y cada una de ellas.

Lanzó una vez más una piedra contra el agua de aquella pequeña cala escondida en medio de aquel acantilado. Dejó que ésta rebotara para bien lejos, poder hundirse con la paz de haber logrado saltar cada obstáculo que aquella superficie azul verdoso le había puesto. 
Se sentó a mirar cómo las gaviotas volaban sobre su cabeza y el agua golpeaba suavemente las rocas, provocando ese dulce sonido que tanto le conseguía relajar. Casi le relajaba tanto como las caricias que solo él sabía acertar y que tanto necesitaba en aquel momento.

No siempre se tiene lo que uno quiere en cada momento y por eso debía concentrarse en escuchar, imaginando dónde habría llegado su piedra y tratando de volver a sentirse tan fuerte como la última vez que sintió esa caricia. Pronto volvería y tarde o temprano, marcharían juntos hacia aquel destino que tanto habían soñado, hacia cada uno de sus sueños, tratando de cumplir siempre los objetivos propuestos y, especialmente, superar la meta de la felicidad, darse el uno al otro esas sonrisas que en algún momento difícil podría necesitar sacar de su interior para poder ponérsela una vez más. Les gustaba pensar que eran capaces de almacenar sonrisas que tarde o temprano utilizarían, con la maravillosa suerte de que éstas jamás se acabarían mientras siguiesen unidos. Porque allá donde uno derramase una lágrima el otro plantaría una firme sonrisa que derrotaría cada rastro de tristeza, así como la piedra gana a la tijera o el papel a la piedra.

Y aún así, en este día junto al acantilado, escuchando los golpes del agua contra las rocas, contemplando las cigüeñas y la belleza del mar, le necesitaba a su lado. 

17.4.13

Cada día...

Y como quien no quiere la cosa, nos vimos acabando lo que hace años era un proyecto lejano. Nos vimos leyendo aquellas hojas que parecían lejanas de escribir y nos sentimos llenos. Llenos de vida y de nuevos proyectos, de futuros objetivos cada día un poco más ambiciosos, más definidos, más felices. Y aquellas páginas que sin darnos cuenta habíamos escrito eran aún más apasionantes de lo que en nuestros mejores sueños habíamos imaginado. Aquellos sueños cumplidos, habían superado las expectativas y las dificultades encontradas, por muy duras que aparentasen ser, habían sido sobrepasadas con éxito en su momento. 

Así que ahora no quedaba más que soñar. Soñar, soñar, soñar y cumplir cada uno de esos sueños. Los más simples y los más grandes. Los más emocionantes y hasta los insignificantes, porque todo cuenta. Todo influye...

Y aquí seguimos sonriendo. Cada día.


12.1.13

Montones de palabras.

Un montón de recuerdos. Un montón de sueños. Un montón de planes. Un montón de cosas vividas y un montón más grande de cosas por vivir. Un montón de ideas, un montón de esperanza, un montón de ilusión y sobre todo, un montón de miedo a lo que vendrá. La vida se compone de un montón de cosas diferentes. Un montón de días, un montón de años, un montón de gente que te rodeará en cada uno de los momentos. Montones y montones de cosas... Pero siempre que al lado de esos montones hayan enormes montañas de sonrisas, merecerán la pena.  


23.12.12

Un recuerdo especial.

¿Te acuerdas cuando escribiste la última entrada? ¿Recuerdas el miedo que tenías, los nervios y la ilusión por marchar? ¿Recuerdas acaso, cómo imaginabas que sería todo en aquel lugar inimaginado? Puede que esos detalles sean cosas que nunca puedas olvidar. El sentimiento de antes, y ahora, el sentimiento de después. Ambos inolvidables. Ambos únicos. Ambos especiales. 
Como siempre, lo ocurrido superó con creces a lo soñado. Lo vivido ha sido más que un sueño. Ha sido una familia, una ventana, una torre, una habitación, la 108. Una vecina enfrente, la otra arriba. Una universidad, con su cocina y sus aulas de música e informatica. Unas cámaras prestadas. Un Per Johan, Un Arne y un Geir, un matpakke, un Oserod Skole, un Jeppe. Ha sido un puente elevadizo, unas maletas hundidas en la nieve, un baño en un fiordo, un viaje a Bergen. Ha sido una Polandia, un Ouh yea, un Finally i'm twenty. Una sonrisa, no, una no, miles. Una vista larga de jorge, una expres, una de mi madre, una preparación de sorpresas, un ensayo de baile, un examen de galletas y canciones. Un hvem kan seile, unas cuantas fiestas, un cabin trip, un Verdens Ende, una amistad increible, unos sentimientos compartidos, un tonsberg, un horten, un ollebaken, un bakkenteigen y por supuesto un KALDNES. Un nunca os olvidaré, un segundo hogar, un pronto volveré. Un sueño hecho realidad. Una sonrisa al recordarlo todo.

30.6.12

Ya está ahí!

30 de Junio. Un mes y 17 días para emprender mi viaje. Para empezar aquello por lo que empecé a soñar hace menos de un año. Parece mentira que en tan poco tiempo pudiese tomar una decisión que durante toda mi vida ni siquiera me había planteado.

Emprenderé un viaje rumbo a Noruega, el país con el que mi madre sueña desde que la conozco, y probablemente desde mucho antes. Me voy, enfrentándome por primera vez a la independencia de una forma bastante más complicada de lo habitual. Me enfrento a la vida en otro idioma, en otro clima y, sobre todo, con personas muy diferentes a las que tengo aquí. Me enfrento a mí misma, a mis miedos y a mis retos personales. Me enfrento a algo que por ahora tiene un aspecto confuso en mi cabeza. Muchísima ilusión y al mismo tiempo, muchísimo miedo. 

Algo que para muchos es un sueño de hace años y que a mí me trasmitieron unas personas a las que parece que conozca desde siempre aunque no sea así. Una aventura que iba a vivir con ellas pero que, por alguna razón, ha surgido de otro modo. Tal vez me venga mejor hacer esto sola, a pesar del miedo que me entró al enterarme. 

Si hace unos años o incluso meses, me hubiesen dicho que en menos de dos meses estaría donde estaré no me lo habría creído. Pero hoy puedo estar orgullosa de mi decisión, feliz por haber conocido a personas que me animarían en esto y, sobre todo, por el apoyo que todos los que me rodean me han dado con mi decisión.

Así que ahora ya no puedo decir que el año que viene me iré, sino más bien que el mes que viene estaré terminando de hacer la maleta. Una maleta que me acompañará durante cuatro meses por Tonsberg.






10.6.12

Gritar

Nervios. Miedo. Ilusión. Confusión. Reflexión. Dudas. Melancolía. Ganas. Esfuerzo. Dificultades... Más miedo. Más dudas. Más nervios. Y por un momento, más ganas, que pronto se convierten en enormes dudas que implican todavía más miedo.
Todo cambio es rechazado al principio, sin embargo poco a poco se va aceptando hasta que llega un momento en que llega a convertirse en ilusión, entonces está todo hecho.
Pero el camino es largo y no tiene porqué ser sencillo. 

Cuenta la leyenda que aquellos de quien a simple vista todo el mundo diría que son valientes, fuertes y capaces de lograr todo lo que se propongan, suelen decepcionar a sus amigos, conocidos o familiares. Lo que se percibe de nosotros es aquello que queremos mostrar al resto, sin embargo, quien tiene el valor de mostrarse cobarde, de mostrar sus miedos y sus errores abiertamente, es en el fondo el único capaz de demostrar algo al resto. La valentía está sobrevalorada.

"Los que aseguran que es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo" 
Albert Einstein

8.6.12

Sólo piensa lo que quieres hacer y hazlo.

Puede que todo sea tan simple como eso. Nos complicamos la vida pensando cómo hacer las cosas, si haremos bien, si saldrá mal, qué hacer para que pueda salir todavía mejor. Evaluamos cada posibilidad, dándole vueltas y vueltas a cada idea. Pensamos incansablemente qué hacer con nuestras vidas y no nos damos cuenta de algo mucho más simple: Todo, absolutamente todo, puede depender de nosotros. Puede parecer que hagas lo que hagas tu vida va a seguir su curso normal, o que no podrás evitar los problemas o dificultades, pero lo que muchas veces no pensamos es que este curso depende mucho de lo que hagamos. Podemos conformarnos con lo que hay o intentar mejorarlo. Y, sobre todo la gravedad de cualquier cosa que pase sólo depende de la importancia que tú mismo le des. 

Pero podemos hablar mucho, pensar mucho, reflexionar mucho y decir a todo el mundo lo que nos gustaría hacer. Sin duda, hablando podemos conseguir todo. Pero lo verdaderamente necesario no es hablar, ni pensar, ni planear, ni explicar al mundo qué quieres hacer. Simplemente HAZLO. Eso será suficiente para demostrar lo que quieras. 

Sólo piensa lo que quieres hacer y hazlo. 


29.4.12

Lluvia de otoño

Miró la calle. Aquella calle donde empezó todo. Una parada de autobús empapada bajo la fría lluvia de otoño. El silencio, la lluvia produce ese fenómeno por aquí. La gente se esconde en casa al verla llegar. Todos menos ellos. Ellos tenían algo mejor que hacer, no podían cancelar aquello por unas simples gotas. Ni siquiera se lo plantearían. Los recuerdos inundaron su mente. Aquella parada. La lluvia. El frío. Los nervios. Aquel amigo con el que perdió la relación. La mano helada. El silencio. Las miradas. La inmensa felicidad de aquel momento. Los latidos incansables del corazón. Un beso. Una mirada que lo decía todo.

Su mente volvió al presente rápido. Aquella parada ahora cambiada de sitio. La marca en el suelo de su lugar original. La larga calle. El punto de encuentro durante tanto tiempo. Miró la calle y, después, le miró a él. El tiempo había pasado para ambos. Estaban más altos. Más guapos, ¿por qué negarlo?. Más relajados. Más felices. Más seguros. 
El sueño sólo está empezando todavía.

27.4.12

Indignación

Cuando las cosas van mal de poco sirve quejarse. Hay que cambiarlas, simplemente eso. Cada día que pasa entiendo más ese pensamiento de que los de magisterio son tontos. No porque sea cierto, sino porque como en todo, se generaliza. ¿Porqué mentir? No es una carrera difícil. No es difícil sacar buena nota. No... lo difícil es lo que va después, y sólo espero que muchos se queden en el camino.
Me avergüenza y me decepciona que la mayor parte de asignaturas consistan en hacer trabajos que se relacionan con la educación lo más mínimo, o trabajos sobre cosas que se estudian en la ESO.
Me indigna tener que estudiar unas matemáticas de nivel de primaria y que muchos ni las entiendan. Pero lo que más me indigna es que ni siquiera consiste en aprender a ENSEÑAR matemáticas. No... La función es aprender lo que se aprende durante toda la vida.
Me indigna tener que perder mi tiempo en asignaturas que no tienen temario y en asignaturas en als que nos explican las capas de la atmósfera. Me indigna, pero sobretodo, me avergüenza que muchos pregunten incansablemente dudas porque les parece lo más complejo del mundo.
Me avergüenza y además, me preocupa que estas personas vayan a ser en la vida lo mismo que yo. MAESTROS.

Antes defendía la carrera, defendía cuando alguien me decia que los de magisterio son tontos... Ahora ya no sé que decir. Lo único que me viene a la cabeza es que muchas de estas personas nunca conseguirán aprobar una oposición, dudo que sean capaces de trabajar de esto. Pero como siempre, hay gente con suerte.

Me da pena. Me da pena que después de lo que sufrí, estudié y lloré en segundo de bachiller por conseguir estudiar lo que quería, después de tantísimos agobios y de pasar el peor año de mi vida, después de todo el esfuerzo, ahora me dé cuenta de que la mayoría de gente entró sin esfuerzo alguno. De que desde un ciclo podías entrar sin límites porque justo en mi año olvidaron poner el límite. Me fastidia que muchas personas se quedasen atrás y que tantas otras que deberían haberse quedado atrás consiguiesen entrar. Me indigna, me indigna demasiado...



9.3.12

Invencibles

Y llegó el día en que no pude decir más veces eso de que en ese momento fue cuando me dí cuenta de lo que valías. De pronto, me dí cuenta de que ninguno de esos días fueron especiales. Ninguno de ellos cambiaría nada. Nunca fueron diferentes, únicos ni más inolvidables que el resto. Fueron días, días como cualquier ocho de abril, cualquier miércoles o sábado. Días, como el día de tu cumpleaños o el día del trabajador, días, como cualquier otro día del año. Ni tan siquiera como un 29 de febrero, no... No son días únicos. Ninguno de ellos me hizo realmente ver la suerte que tenía. Ninguno de esos días me hizo quererte más o sentir que todo tenía sentido. No... No fueron los días y tampoco las noches. No fueron las horas o minutos juntos. No fue el ambiente, no fueron los besos ni tampoco los lugares a los que fuimos. Creo que es difícil comprender las cosas que uno no ha vivido o no ha sentido. Por eso sé que tú lo comprenderás al instante. Sé que entiendes cuando te digo que somos diferentes. Lo sé, porque lo sientes como yo. Porque no son los días, meses o años que pasemos juntos. Son los sentimientos, las sensaciones y las emociones. Son cada pensamiento que nos viene a la mente. Son las ideas que tenemos, las veces que sin haberlo planeado pensamos las mismas cosas. No es lo que pasa cuando estamos juntos. Es el saber que aún separados, estamos juntos.


17.2.12

Esfuerzo, dudas y orgullo

Entonces, tras darle muchas vueltas, lo entendió. Entendió que no era afortunada. Que no tenía demasiada suerte. Entendió que no era demasiado exigente, que no tenía que agradecer a nadie, y mucho menos a la suerte el haber llegado donde había llegado. Se dio cuenta de que todo había valido la pena a pesar de todo.

Empezó a comprender que aunque muchos otros estaban donde ella porque habían tenido suerte, no lo merecían como ella. No habían luchado por conseguirlo. No se habían esforzado lo más mínimo... Y, aunque pueda parecer que ellos eran más afortunados y serían más felices, había comprendido, por fin, que no era así. Comprendió que su felicidad estaba ahí gracias a lo orgullosa que se sentía de haber luchado, de haberse esforzado, de haber ido cumpliendo sueños poco a poco. ¿Y qué si por ello lo había pasado mal? ¿Y qué si había tenido que soportar presión, nervios y esfuerzos que otros ni siquiera imaginaban? Ella podía decir bien alto, bien claro y bien fuerte que estaba donde estaba porque lo merecía. 

Y puede que por eso exija tanto a los demás para hacerlos formar parte de sí misma. Sencillamente porque a veces necesitamos recibir lo que damos. Porque cuando tienes lo que necesitas y no te hace falta nada más, no permites que cualquiera forme parte de ti. Pero, sobre todo, porque se había dado cuenta de que no todos los que estaban a su alrededor merecían su cariño, su tiempo, sus palabras y su compañía. 

Y cuando llega el momento de decidir alejarse o no, el miedo invade su cuerpo, su mente y su presencia. El miedo a lo desconocido pero, sobre todo, el miedo a lo que deja atrás. El miedo al fracaso, a la soledad y a la distancia. El miedo al tiempo. El miedo a los kilómetros. Y, una vez más, siente que es diferente, porque su miedo no va más allá. No teme por las personas que se quedan porque sabe que cuando vuelva, seguirán estando. No teme por perder nada, porque sabe que lo que tiene es mucho más fuerte que todo lo demás. No... Ella teme por otras cosas. Duda por motivos diferentes, porque sería demasiado fácil decidir sin dudar primero.

3.2.12

Muchos no lo creen. Dicen que las cosas de normal no suelen ir bien. Puede que la experiencia les haga ver todo con otros ojos, sin embargo, parecen resignados frente a un mundo cojo. Escucho muchas quejas, por parte de todos. Muchos en silencio dudan, sin enfrentarse a sus miedos. Parecen seguros pero sólo es eso. Una fachada  oculta su verdadera mirada y, como protesta, su fuerza brilla por su ausencia. Llegan a creer que la vida es cruel, que lo que tienen lo merecen y que es algo permanente.

En cambio, existe quien es diferente. Pocos entienden sus miradas, sus gestos y pensamientos. Tal vez crean que no ha vivido suficiente, que tiene pájaros en la mente y que, tarde o temprano, sentirá lo que ellos sienten. Puede que tengan razón, pero dudo que cambie de opinión. 

La vida es demasiado corta para aquellos que tenemos grandes planes. Quien se queja y no actúa, acaba mereciendo sus disputas. Quien poco a poco va luchando, conseguirá disolver sus quejas en viejos recuerdos. Nadie dijo que fuese fácil... Pero tampoco dijo nadie que fuese imposible.

Y sí, yo sí creo que puede pasar. Y sí, creo que las cosas pueden salir bien. Y sí, creo que si no lo intentas nunca podrás conseguirlo. Y es obvio que las cosas irán mal, pero cada vez que una cosa sale mal, estás un poco más cerca de conseguir que todo vaya bien. 

De poco sirve tener miedo... si no eres  capaz de enfrentarte a él.

21.11.11

...

El frío empieza a dejarse caer por aquí, me hace pensar en mis proyectos de futuro, no creo que sea tan fácil ni tan bonito como lo veo desde aquí. El frío se convertirá en un compañero de viaje del que no podré separarme y absolutamente todas las cosas que me rodean, cambiarán. Es bastante aterrador, echaré de menos cada minúsculo detalle de mi día a día aquí, pero aún así sigo soñando con ello.

No obstante, no sólo sueño con eso... Muchas otras ilusiones viven en mí, algunas ya llevan mucho tiempo, algunas quiero que duren aún más tiempo, pero otras sencillamente aparecieron del azar, de la casualidad y de la suerte. Me gusta aprender lo nuevo, me gusta ver que lo que hago tiene un sentido, me gusta soñar que todo puede salir bien. Sí... Justamente en un día como hoy es fácil perder la esperanza, pero me hace reafirmarme más en mis ideas y sentirme satisfecha de tenerlas y, sobre todo, afortunada por haber tenido siempre las influencias que he tenido y, especialmente, por mi manía de buscar siempre un segundo significado, de leer entre lineas, esa manía a veces obsesiva por no dejar que nadie me manipule el pensamiento. Sí... Es complicado a veces entenderme. Pero a día de hoy, creo que he escogido un buen camino. Un camino que no será el más fácil, pero que es el que me llevará a sonreír cada día y a sentir que lo que hago sirve para algo más que para comer.

Y pensar que después de tanto sendero recorrido aún vivimos con la misma fuerza, aún llevamos con nosotros esas ganas, ese algo que hace de todo esto algo especial. 


29.5.11

Confianza

De nuevo llega el verano. Parece mentira lo rápido que han pasado los meses en este curso. Pensar que justo hace un año había acabado bachiller. Ya había pasado lo peor... Sólo me quedaba la última prueba, la prueba decisiva. La que me iba a conducir a la vida que hoy estoy viviendo. Por aquel entonces las dudas invadían mi mente. No sabría qué iba a pasar. No sabía si llegaría o me quedaría en el camino. Pero sabía que tenía que luchar por ello y, aunque no sabia si sería capaz de hacerlo, otros se ocupaban de confiar en mí. Ahora, estoy a cuatro días de terminar el primer curso definitivamente. Todo ha ido genial, ha superado completamente todas mis expectativas en todos los sentidos. El miedo a lo desconocido siempre te hace dudar, pero cuando lo desconocido se convierte en una parte de ti, en algo que parece que nunca haya sido un desconocido en tu vida, todo va bien.

Esta año no soy yo quien tiene que pasar la prueba. Es él. Aquel que me animó día tras día y me dio las fuerzas. Aquel que confió en mí en todo momento. El que estaba seguro de que me iría bien. El que siempre tenía un momento para decirme que podría conseguirlo, para decirme que me quería y para prometerme que sería una profe estupenda. Él. Ese que ahora no está muy seguro, el que aún así, sigue teniendo tiempo para hacerme sentir importante cada minuto de mi vida. Pero... ¿Sabes? Yo sí estoy segura. Estoy segura de que puede conseguirlo, y de que será un integrador estupendo. Lo sé. Porque sé que no hay nadie mejor que él. Y porque las cosas aunque cuesten, se acaban consiguiendo. Así que, en estos últimos días, seré él. Tendré la seguridad por él. Me convertiré en lo que él fue para mí el año pasado, aunque... el listón está muy alto...

12.1.11

Palabrería.

Caminaba firmemente entre los párrafos. Se echaba a descansar sobre las oraciones interrogativas y bailaba con las subordinadas. Se detenía en cada palabra observando su belleza y sonreía ante cada punto y seguido. Saltaba cuando llegaba a los a parte, y las mayúsculas le producían temor, pero cuando veía las vocales se sentía tranquilo. Aquellas pequeñas e inocentes vocales. Se fijaba en cada letra, en sus gestos y expresiones. Muchas de ellas se escapaban asustadas dejando un simple "etc" como sustituto, pero otras, en cambio, al verle crecían e iban adjuntando sufijos hasta crear palabras expléndidamente largas y sofisticadas. Cuando llegaba al último punto, se sentaba sobre él, mirando todo lo que había por encima y suspiraba cansado, pero feliz de haberlas visitado.

5.12.10

La suerte de mi vida.

La futura vida tan esperada se convirtió en la nueva vida, y ahora, ya casi es, simplemente, mi vida. Es curioso ver cómo nos adaptamos a cada cambio tan deprisa. Parece que fue ayer cuando me tenían que explicar qué metro tenía que coger y hoy, sabría ir con los ojos cerrados. Parece que fue ayer cuando fui asustada el primer día, y hoy, voy como si llevase yendo toda la vida. Y es algo que me encanta.

Dudé en qué hacer, en qué acabaría haciendo, en si llegaría a hacerlo, en si finalmente habría elegido bien o no, en si se me iba a dar bien, en si me iba a gustar, en si me haría feliz. Ahora esas dudas están muy, muy, muy lejos. Sé que todas las respuestas a eso han sido afirmativas.

Ahora toca estudiar, estudiar mucho, muchísimo. Pero... al fin y al cabo, el año pasado habría dado cualquier cosa por pasarme estas navidades estudiando para estos exámenes.


17.9.10

...

Diferentes. Opuestos. Contradictorios.

Playa y montaña.
Avión y coche.
Alboroto y tranquilidad.
Antisocial y social.
Desorden y orden.
Edificios, coches, deportes/psicología, libros, escribir...

Diferentes. Opuestos. Contradictorios.

Supongo que nos gusta aquello que nos sorprende, que nos despierta esa curiosidad, el porqué te gustan tanto los coches, o como es que tienes esa pasión por las montañas.
Nos gusta lo que admiramos, y yo admiro tu forma de ser con la gente que te rodea y te importa.
Nos gusta discutir sobre nuestras diferencias, contrastar con puntos de vista diferentes.
Pero sobretodo, lo que a mí más me gusta, es ver que entre tanta diferencia hay siempre algún punto igual, es ver que en el fondo, las diferencias acaban por parecer mínimas.
Y que me digas, "mírame", y sea suficiente para entenderlo todo.
Te quiero

14.9.10

Flashback

Valencia. Septiembre 1996.
Llegaba el momento, ahora no había vuelta atrás. Caminábamos hacia el colegio, en la misma dirección que tomábamos para ir a la guardería el año anterior. El colegio era enorme, estaba lleno de gente, muchísimos niños mayores y muchísimos de mi edad. Ella, una niña rubia, con poco pelo, y 3 años de edad, se unía al colegio de los mayores, al cole de sus hermanos, al Raquel Payá. La llevaron a hacer la fila a su clase, los niños parecían conocerse todos entre ellos, corrían, hablaban, gritaban, reían, y, probablemente alguno lloraba. Ella no lloró. Ella se quedó en la fila sin decir nada. No le daba miedo quedarse allí sola, era parecido a estar sola en la guarde, pero no conocía a nadie, y eso le daba mucho miedo. Todos se conocen entre todos, y yo aquí sin conocer a nadie, y sin saber qué decir.

Valencia. Septiembre 2010.
Recuerdo aquel comienzo como si fuese ayer. Muchas cosas se habrán perdido en mi inconsciente, pero ese momento fue clave. Fue uno de los momentos de más miedo. No miedo ante la situación, sino miedo ante la compañía. Sé que desde pequeña he llevado mal eso, el iniciar conversaciones, el coger confianza. Luego no lo parece cuando ya tengo, pero me cuesta cogerla. Hoy, especialmente, me acuerdo de aquel día al saber que experimentaré la misma sensación que hace 14 años. Mañana no será una niña rubia con poco pelo, hoy, seré yo. Una chica de 17 años, ya con su selectividad y todo terminada. Aunque con el mismo miedo que siempre. Pero, eso sí, con muchísimas ganas de superarlo, y de empezar eso por lo que luché todo el año pasado.

8.9.10

Satisfacción.

Dicen que en septiembre la gente viene con muchos propósitos. Igual que cuando se empieza el año nuevo, la gente siempre piensa cosas que hacer: dejar de fumar, apuntarse al gimnasio, estudiar más o ser mejor en su trabajo, encontrar pareja, aprender a hacer algo, apuntarse a clases de baile, ser mejor persona, ser más sociable, hacer dieta... Luego cuando llega el momento de hacerlas algunas se echan atrás. Pero, al fin y al cabo, siempre hace ilusión empezar de nuevo.

Para mi este es un año de empezar de nuevo todo. Empezar una nueva etapa, esa que esperaba y deseaba, esa a la que no sabía si conseguiría llegar, en unos días, empezará. Despues de tanto esperar, imaginar, hablar de ello, esforzarme para conseguirlo, los lloros, los gritos, las valerianas, los abrazos de animo, las discusiones tontas, los nunca lo conseguiré, las noches en vela, con un café y la cama llena de apuntes, el escritorio lleno de apuntes, y un escritorio "postizo" que puse, tambien lleno. Despues de todo eso, al final llegó. Llegó la alegría, aunque también la decepción. No todo fue como deseabamos, no. Algunos dicen que no disfruté el momento, que no me alegré suficiente. Puede. Puede que algunas veces,cuando te llevas una gran alegría, es más importante acompañar a quien no se la lleva.


Pero tras el paso del tiempo, un verano estupendo, y las cosas arregladas más o menos para todos, puedo sentirme feliz. Creo que estoy en la nube que me venía esperando bastante tiempo, ahora me siento bien. Con ganas, muchas ganas de empezar, conocer a toda la gente, aprender muchísimas cosas. Me siento satisfecha de haberlo conseguido. Siento que, por una vez, me lo merezco, aunque quede mal que lo diga yo.
Me gustaría que fuese de otra forma, que fuese igual para muchos otros, pero siento que al final todo va a salir bien. Creo que al final todo el mundo tiene lo que se merece, y, aunque no siempre es cuando toca, a lo mejor las cosas pasan así por algo. cada momento que vivimos nos hace crecer como personas, y cada etapa nos enseña algo nuevo. A veces nos toca pasar por unas etapas, el camino puede hacerse más largo o más corto, pero al final, si no te rindes, acabarás llegando a la meta, y la alegría será inmensa.

Hoy puedo decir que estoy feliz, satisfecha, enamorada, y que llevo todo el día con una sonrisa en la cara, aunque esté muertísima del gimnasio, porque sí, porque yo también tengo propósitos :)