29.5.11

Confianza

De nuevo llega el verano. Parece mentira lo rápido que han pasado los meses en este curso. Pensar que justo hace un año había acabado bachiller. Ya había pasado lo peor... Sólo me quedaba la última prueba, la prueba decisiva. La que me iba a conducir a la vida que hoy estoy viviendo. Por aquel entonces las dudas invadían mi mente. No sabría qué iba a pasar. No sabía si llegaría o me quedaría en el camino. Pero sabía que tenía que luchar por ello y, aunque no sabia si sería capaz de hacerlo, otros se ocupaban de confiar en mí. Ahora, estoy a cuatro días de terminar el primer curso definitivamente. Todo ha ido genial, ha superado completamente todas mis expectativas en todos los sentidos. El miedo a lo desconocido siempre te hace dudar, pero cuando lo desconocido se convierte en una parte de ti, en algo que parece que nunca haya sido un desconocido en tu vida, todo va bien.

Esta año no soy yo quien tiene que pasar la prueba. Es él. Aquel que me animó día tras día y me dio las fuerzas. Aquel que confió en mí en todo momento. El que estaba seguro de que me iría bien. El que siempre tenía un momento para decirme que podría conseguirlo, para decirme que me quería y para prometerme que sería una profe estupenda. Él. Ese que ahora no está muy seguro, el que aún así, sigue teniendo tiempo para hacerme sentir importante cada minuto de mi vida. Pero... ¿Sabes? Yo sí estoy segura. Estoy segura de que puede conseguirlo, y de que será un integrador estupendo. Lo sé. Porque sé que no hay nadie mejor que él. Y porque las cosas aunque cuesten, se acaban consiguiendo. Así que, en estos últimos días, seré él. Tendré la seguridad por él. Me convertiré en lo que él fue para mí el año pasado, aunque... el listón está muy alto...

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