Miró la calle. Aquella calle donde empezó todo. Una parada de autobús empapada bajo la fría lluvia de otoño. El silencio, la lluvia produce ese fenómeno por aquí. La gente se esconde en casa al verla llegar. Todos menos ellos. Ellos tenían algo mejor que hacer, no podían cancelar aquello por unas simples gotas. Ni siquiera se lo plantearían. Los recuerdos inundaron su mente. Aquella parada. La lluvia. El frío. Los nervios. Aquel amigo con el que perdió la relación. La mano helada. El silencio. Las miradas. La inmensa felicidad de aquel momento. Los latidos incansables del corazón. Un beso. Una mirada que lo decía todo.
Su mente volvió al presente rápido. Aquella parada ahora cambiada de sitio. La marca en el suelo de su lugar original. La larga calle. El punto de encuentro durante tanto tiempo. Miró la calle y, después, le miró a él. El tiempo había pasado para ambos. Estaban más altos. Más guapos, ¿por qué negarlo?. Más relajados. Más felices. Más seguros.
El sueño sólo está empezando todavía.
1 comentario:
Jooo que bonitooo!!!! Ahora miraré todo esto desde clase como no tengo internet. Tequiero torpe!!
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