9.3.12

Invencibles

Y llegó el día en que no pude decir más veces eso de que en ese momento fue cuando me dí cuenta de lo que valías. De pronto, me dí cuenta de que ninguno de esos días fueron especiales. Ninguno de ellos cambiaría nada. Nunca fueron diferentes, únicos ni más inolvidables que el resto. Fueron días, días como cualquier ocho de abril, cualquier miércoles o sábado. Días, como el día de tu cumpleaños o el día del trabajador, días, como cualquier otro día del año. Ni tan siquiera como un 29 de febrero, no... No son días únicos. Ninguno de ellos me hizo realmente ver la suerte que tenía. Ninguno de esos días me hizo quererte más o sentir que todo tenía sentido. No... No fueron los días y tampoco las noches. No fueron las horas o minutos juntos. No fue el ambiente, no fueron los besos ni tampoco los lugares a los que fuimos. Creo que es difícil comprender las cosas que uno no ha vivido o no ha sentido. Por eso sé que tú lo comprenderás al instante. Sé que entiendes cuando te digo que somos diferentes. Lo sé, porque lo sientes como yo. Porque no son los días, meses o años que pasemos juntos. Son los sentimientos, las sensaciones y las emociones. Son cada pensamiento que nos viene a la mente. Son las ideas que tenemos, las veces que sin haberlo planeado pensamos las mismas cosas. No es lo que pasa cuando estamos juntos. Es el saber que aún separados, estamos juntos.


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