17.2.12

Esfuerzo, dudas y orgullo

Entonces, tras darle muchas vueltas, lo entendió. Entendió que no era afortunada. Que no tenía demasiada suerte. Entendió que no era demasiado exigente, que no tenía que agradecer a nadie, y mucho menos a la suerte el haber llegado donde había llegado. Se dio cuenta de que todo había valido la pena a pesar de todo.

Empezó a comprender que aunque muchos otros estaban donde ella porque habían tenido suerte, no lo merecían como ella. No habían luchado por conseguirlo. No se habían esforzado lo más mínimo... Y, aunque pueda parecer que ellos eran más afortunados y serían más felices, había comprendido, por fin, que no era así. Comprendió que su felicidad estaba ahí gracias a lo orgullosa que se sentía de haber luchado, de haberse esforzado, de haber ido cumpliendo sueños poco a poco. ¿Y qué si por ello lo había pasado mal? ¿Y qué si había tenido que soportar presión, nervios y esfuerzos que otros ni siquiera imaginaban? Ella podía decir bien alto, bien claro y bien fuerte que estaba donde estaba porque lo merecía. 

Y puede que por eso exija tanto a los demás para hacerlos formar parte de sí misma. Sencillamente porque a veces necesitamos recibir lo que damos. Porque cuando tienes lo que necesitas y no te hace falta nada más, no permites que cualquiera forme parte de ti. Pero, sobre todo, porque se había dado cuenta de que no todos los que estaban a su alrededor merecían su cariño, su tiempo, sus palabras y su compañía. 

Y cuando llega el momento de decidir alejarse o no, el miedo invade su cuerpo, su mente y su presencia. El miedo a lo desconocido pero, sobre todo, el miedo a lo que deja atrás. El miedo al fracaso, a la soledad y a la distancia. El miedo al tiempo. El miedo a los kilómetros. Y, una vez más, siente que es diferente, porque su miedo no va más allá. No teme por las personas que se quedan porque sabe que cuando vuelva, seguirán estando. No teme por perder nada, porque sabe que lo que tiene es mucho más fuerte que todo lo demás. No... Ella teme por otras cosas. Duda por motivos diferentes, porque sería demasiado fácil decidir sin dudar primero.

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