8.6.12

Sólo piensa lo que quieres hacer y hazlo.

Puede que todo sea tan simple como eso. Nos complicamos la vida pensando cómo hacer las cosas, si haremos bien, si saldrá mal, qué hacer para que pueda salir todavía mejor. Evaluamos cada posibilidad, dándole vueltas y vueltas a cada idea. Pensamos incansablemente qué hacer con nuestras vidas y no nos damos cuenta de algo mucho más simple: Todo, absolutamente todo, puede depender de nosotros. Puede parecer que hagas lo que hagas tu vida va a seguir su curso normal, o que no podrás evitar los problemas o dificultades, pero lo que muchas veces no pensamos es que este curso depende mucho de lo que hagamos. Podemos conformarnos con lo que hay o intentar mejorarlo. Y, sobre todo la gravedad de cualquier cosa que pase sólo depende de la importancia que tú mismo le des. 

Pero podemos hablar mucho, pensar mucho, reflexionar mucho y decir a todo el mundo lo que nos gustaría hacer. Sin duda, hablando podemos conseguir todo. Pero lo verdaderamente necesario no es hablar, ni pensar, ni planear, ni explicar al mundo qué quieres hacer. Simplemente HAZLO. Eso será suficiente para demostrar lo que quieras. 

Sólo piensa lo que quieres hacer y hazlo. 


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