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26.5.10

Qué puedo decir...


Empecé con ganas, creía que todo iría genial, tenía fuerzas, pero eso sí, mucho miedo. Al pasar los meses las ganas se iban yendo y las fuerzas se agotaban, el miedo crecía, junto con la presión. Llantos, gritos, malas caras, enfados y rabietas. Ataques y "Jo pero Jo". Pero el no tirar nunca la toalla seguía como lema principal de mi mente. Sabía que podía. Sólo tenía que demostrarlo, o más bien, demostrármelo a mí misma.

Como en todo, había días y días. Algunos sentía que lo tenía todo ganado, que nada me iba a parar, que yo podría con todo. Otros lo habría dejado sin pensarlo si no fuera porque muchas personas me habrían matado. Sobre todo me han aguantado mucho. Me han animado hasta cuando yo les negaba la ayuda. Han creído en mí, y me han cuidado como nunca.

En realidad, el balance general del curso es positivo, un curso para olvidar pero también un curso de reforzar lazos. De unirse a muerte o separarse. De demostrar cosas. Ha sido el curso más intenso, el más malo y de los más buenos. Ha sido como el ying y el yang,

Hoy, puedo decir, que es un día increíblemente feliz. Me siento como nunca. Me siento satisfecha conmigo misma. Llena, tranquila. Me siento capaz, autorrealizada. Me siento libre y noto por dentro una nueva sensación. Ahora sé que vienen dos semanas chungas, pero algo me deja ver que irán genial. Y esta vez, no dudo.

Hoy, puedo decir, que he acabado bachiller y que me siento satisfecha del resultado.

21.2.10

Un rayo de sol.


A pesar del agobio que conlleva este curso y a pesar de que está acabando conmigo. A pesar de que aún quedan bastantes meses de exámenes, presión, deberes, estudios, madrugones y valerianas. A pesar de que este no ha sido un gran fin de semana, a pesar de todo, hoy hace sol. Y a pesar de que no vaya a poder disfrutarlo, ni vaya a salir a la calle hasta la noche, cuando probablemente hará bastante frío, me alegra.

El viernes vimos la plaza del ayuntamiento ya vallada, preparada para las fallas, y me dio una felicidad increíble. No sólo por las fallas y las vacaciones, sino por el calor, que pronto podremos ir de manga corta sin preocupaciones, el despertar con ese olorcillo a pólvora que siempre anima... El saber que ahí hay una semana de desconectar del instituto, porque es eso, a pesar de que a la vuelta hayan exámenes y otra vez mil cosas, a pesar de que el fin de semana del 20 y 21 ya haya que volver a ponerse al día, habremos pasado al menos 4 días de desconexión.

Veo muy lejano el verano, porque antes de eso viene la gran barrera, la prueba final, el gran salto. La semana más temida. No puedo ver tras ella, la verdad, pero puedo imaginarlo, imagino cómo estaré, serán despedidas y al mismo tiempo será una sensación muy tranquila. Será acabar con todo, y a diferencia de lo que siempre creí, eso me alegrará.

Porque este curso ha conseguido que acaba odiando las semanas interminables. Sólo 45 minutos valen la pena cada mañana, a las 10:35, suena el timbre y se nos ilumina la cara. Es curioso como cada día tengo la misma sonrisa al ver a Eva esperarme en el patio, o en la puerta, o en la escalera. Es curioso que ella tenga la misma sonrisa, o que cuando no la tengamos una de las dos, hagamos todo lo posible por conseguir sacarla. A mí, personalmente eso es lo que me anima cada día. Ella, mi compi. Parece mentira que todo empezara sólo hace un año, habiéndola tenido tan cerca 4 años antes, y sin apenas saludarnos. Qué lejano queda aquel día en acrópolis cuando nos la encontramos y la saludamos simplemente por educación, porque era una chica del instituto... Sólo de pensar que antes no significaba nada para mí, ni yo para ella, me hace darme cuenta de nunca sabes lo que puede pasar.

Fue casualidad, suerte, aunque al principio yo creía que era todo mala suerte. Yo quería tener esa optativa, y me la concedieron, pero no se la concedieron a nadie que conociese lo suficiente y temía sentarme sola y marginada, y además, me habían hecho temer al profesor que a tanta gente suspendía en ética. Llegué y estaba la clase en una U. Eso en parte me alegró, y en parte no, porque no sabía donde ponerme. El primer día me senté en un sitio cualquiera, y al siguiente día me cambié porque allí no pintaba nada. Me puse en ese sitio simplemente por molestar a Antonio, porque por alguna razón, pensé que tenía que hacerlo. A partir de ahí vino esa lucha constante por ponerme en ese sitio, él quería al lado de Eva, y cómo yo era una pesada me dedicaba a ponerme yo al lado de Eva, sólo porque me divertía ver la cara que ponía, y porque me divertía salir de clase corriendo hasta llegar allí. Pero fue el día del cerdo cuando hablé con ella y me dí cuenta de que hacia días que no luchaba por el sitio por molestar, sino porque realmente quería estar ahí, porque esa chica me caía bien. Yo la conocía como esa chica un poco rara que saca buenas notas. Empezamos a conocernos un poco, la chica de psicología, y poco a poco nos dimos cuenta que si yo iba corriendo a la clase no era por quitar el sitio a Antonio, ya que nos habían puesto de dos en dos, sino para llegar antes a esa maravillosa clase. Nos fuimos haciendo compis de psico, y eso fue significando cada vez más. Se fue convirtiendo en lo que es ahora, en esa persona que me anima cada día, a la que siempre tengo algo que contarle, o simplemente, un abrazo que darle. Y se ha convertido en un para siempre. Seremos compis de psico, compis de tratamiento en la peluquería, compis de gimnasio, compis de examen de valenciano, compis de patio, compis de Mallorca, y si todo sale bien, compis de uni. Y SEGURO QUE SALE BIEN.


8.12.09

...

Que pasa cuando das consejos y luego tú misma los incumples? Cuando le dices a alguien que eso que hacee stá fatal y ves que tú tambien lo haces? Supongo que son los momentos en los que necesitas que alguien te diga esas palabras que tú dijiste anteriormente: Nunca debes tirar la toalla. Pero no, no necesto oir eso, ya lo sé. Sé demasiadas cosas. Alomejor por eso me fastidia no cumplirlos, no cumplir mi palabra.

Porqué me dura tan poco la paciencia? Mis emociones están muy a flor de piel, mi ira, mis nervios, mis lágrimas, mi desesperación, mi enfado, mi desánimo. Pero en cambio me siento tranquila en mi interior. Entonces, porqué no puedo conseguir estar así realmente y sólo consigo mostrar loo contrario? Intento ponerme en el lugar de otra persona y verme desde fuera. ¿qué haría con alguien como yo? Le diría que es tonta, que animo, que no pierda el tiempo, que puedes, que lo coinseguirás. Sé que eso es verdad. se que puedo. se que estoy perdiendo el tiempo. Pero me conozco lo suficiente para saber que en este momento no, en este momento podria estar intentandolo y no daría resultado. Me conozco demasiado a mi misma, se qué pasaría...

Pasaría que volvería a sentirme como antes, y supongo que me da miedo verme así, y por eso me siento tan bloqueada a la hora de seguir. Se que no puedo porque si lo hiciese me sentiria de esa forma. Y a veces me da miedo a mi misma sentirme así. Tan enfadada, tan desanimada, sintiendo que no, que no puedo, que no me va a dar, que no soy lo suficientemente lista. que todo esto ha sido un engaño. Todos estos años de esfuerzo, de buenas notas, de poner interés. Ahora veo que no, no sirvieron de nada. Sirve este año, solo eso. Solo sirve el final. Odio este sistema educativo, odio las notas de corte, odio que escojan así a las personas, por una nota, por un numerito. Sin contar como son, sus capacidades, sus cualidades. Cuentan que una persona vale si tiene una nota alta y si no, que se apañe. ¿Sabes? No es todo eso, hay algo más. Vale más una vocación que una nota. Vale más la ilusión que una nota. Pero así es. Injusto.