17.9.10

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Diferentes. Opuestos. Contradictorios.

Playa y montaña.
Avión y coche.
Alboroto y tranquilidad.
Antisocial y social.
Desorden y orden.
Edificios, coches, deportes/psicología, libros, escribir...

Diferentes. Opuestos. Contradictorios.

Supongo que nos gusta aquello que nos sorprende, que nos despierta esa curiosidad, el porqué te gustan tanto los coches, o como es que tienes esa pasión por las montañas.
Nos gusta lo que admiramos, y yo admiro tu forma de ser con la gente que te rodea y te importa.
Nos gusta discutir sobre nuestras diferencias, contrastar con puntos de vista diferentes.
Pero sobretodo, lo que a mí más me gusta, es ver que entre tanta diferencia hay siempre algún punto igual, es ver que en el fondo, las diferencias acaban por parecer mínimas.
Y que me digas, "mírame", y sea suficiente para entenderlo todo.
Te quiero

14.9.10

Flashback

Valencia. Septiembre 1996.
Llegaba el momento, ahora no había vuelta atrás. Caminábamos hacia el colegio, en la misma dirección que tomábamos para ir a la guardería el año anterior. El colegio era enorme, estaba lleno de gente, muchísimos niños mayores y muchísimos de mi edad. Ella, una niña rubia, con poco pelo, y 3 años de edad, se unía al colegio de los mayores, al cole de sus hermanos, al Raquel Payá. La llevaron a hacer la fila a su clase, los niños parecían conocerse todos entre ellos, corrían, hablaban, gritaban, reían, y, probablemente alguno lloraba. Ella no lloró. Ella se quedó en la fila sin decir nada. No le daba miedo quedarse allí sola, era parecido a estar sola en la guarde, pero no conocía a nadie, y eso le daba mucho miedo. Todos se conocen entre todos, y yo aquí sin conocer a nadie, y sin saber qué decir.

Valencia. Septiembre 2010.
Recuerdo aquel comienzo como si fuese ayer. Muchas cosas se habrán perdido en mi inconsciente, pero ese momento fue clave. Fue uno de los momentos de más miedo. No miedo ante la situación, sino miedo ante la compañía. Sé que desde pequeña he llevado mal eso, el iniciar conversaciones, el coger confianza. Luego no lo parece cuando ya tengo, pero me cuesta cogerla. Hoy, especialmente, me acuerdo de aquel día al saber que experimentaré la misma sensación que hace 14 años. Mañana no será una niña rubia con poco pelo, hoy, seré yo. Una chica de 17 años, ya con su selectividad y todo terminada. Aunque con el mismo miedo que siempre. Pero, eso sí, con muchísimas ganas de superarlo, y de empezar eso por lo que luché todo el año pasado.

8.9.10

Satisfacción.

Dicen que en septiembre la gente viene con muchos propósitos. Igual que cuando se empieza el año nuevo, la gente siempre piensa cosas que hacer: dejar de fumar, apuntarse al gimnasio, estudiar más o ser mejor en su trabajo, encontrar pareja, aprender a hacer algo, apuntarse a clases de baile, ser mejor persona, ser más sociable, hacer dieta... Luego cuando llega el momento de hacerlas algunas se echan atrás. Pero, al fin y al cabo, siempre hace ilusión empezar de nuevo.

Para mi este es un año de empezar de nuevo todo. Empezar una nueva etapa, esa que esperaba y deseaba, esa a la que no sabía si conseguiría llegar, en unos días, empezará. Despues de tanto esperar, imaginar, hablar de ello, esforzarme para conseguirlo, los lloros, los gritos, las valerianas, los abrazos de animo, las discusiones tontas, los nunca lo conseguiré, las noches en vela, con un café y la cama llena de apuntes, el escritorio lleno de apuntes, y un escritorio "postizo" que puse, tambien lleno. Despues de todo eso, al final llegó. Llegó la alegría, aunque también la decepción. No todo fue como deseabamos, no. Algunos dicen que no disfruté el momento, que no me alegré suficiente. Puede. Puede que algunas veces,cuando te llevas una gran alegría, es más importante acompañar a quien no se la lleva.


Pero tras el paso del tiempo, un verano estupendo, y las cosas arregladas más o menos para todos, puedo sentirme feliz. Creo que estoy en la nube que me venía esperando bastante tiempo, ahora me siento bien. Con ganas, muchas ganas de empezar, conocer a toda la gente, aprender muchísimas cosas. Me siento satisfecha de haberlo conseguido. Siento que, por una vez, me lo merezco, aunque quede mal que lo diga yo.
Me gustaría que fuese de otra forma, que fuese igual para muchos otros, pero siento que al final todo va a salir bien. Creo que al final todo el mundo tiene lo que se merece, y, aunque no siempre es cuando toca, a lo mejor las cosas pasan así por algo. cada momento que vivimos nos hace crecer como personas, y cada etapa nos enseña algo nuevo. A veces nos toca pasar por unas etapas, el camino puede hacerse más largo o más corto, pero al final, si no te rindes, acabarás llegando a la meta, y la alegría será inmensa.

Hoy puedo decir que estoy feliz, satisfecha, enamorada, y que llevo todo el día con una sonrisa en la cara, aunque esté muertísima del gimnasio, porque sí, porque yo también tengo propósitos :)