26.5.10

Qué puedo decir...


Empecé con ganas, creía que todo iría genial, tenía fuerzas, pero eso sí, mucho miedo. Al pasar los meses las ganas se iban yendo y las fuerzas se agotaban, el miedo crecía, junto con la presión. Llantos, gritos, malas caras, enfados y rabietas. Ataques y "Jo pero Jo". Pero el no tirar nunca la toalla seguía como lema principal de mi mente. Sabía que podía. Sólo tenía que demostrarlo, o más bien, demostrármelo a mí misma.

Como en todo, había días y días. Algunos sentía que lo tenía todo ganado, que nada me iba a parar, que yo podría con todo. Otros lo habría dejado sin pensarlo si no fuera porque muchas personas me habrían matado. Sobre todo me han aguantado mucho. Me han animado hasta cuando yo les negaba la ayuda. Han creído en mí, y me han cuidado como nunca.

En realidad, el balance general del curso es positivo, un curso para olvidar pero también un curso de reforzar lazos. De unirse a muerte o separarse. De demostrar cosas. Ha sido el curso más intenso, el más malo y de los más buenos. Ha sido como el ying y el yang,

Hoy, puedo decir, que es un día increíblemente feliz. Me siento como nunca. Me siento satisfecha conmigo misma. Llena, tranquila. Me siento capaz, autorrealizada. Me siento libre y noto por dentro una nueva sensación. Ahora sé que vienen dos semanas chungas, pero algo me deja ver que irán genial. Y esta vez, no dudo.

Hoy, puedo decir, que he acabado bachiller y que me siento satisfecha del resultado.

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